Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008.
Hibbs Nobstante
En el diario de mayor tirada e influencia de la comarca, el problema había sido confiado a un caballero conocido bajo el nombre –extraño para los que no eran periodistas- de Hibbs Nobstante. El apodo de Nobstante se lo había ganado a fuerza exagerar, hasta convertirla en manía, su tendencia a suavizar sus opiniones, que prácticamente se desvanecían bajo una retahíla de “peros”, “no obstante”, “por más que” y demás conjunciones adversativas. [...]
Desde sus comienzos había demostrado particulares aptitudes para cultivar uno de los mayores artificios del periodismo moderno, o sea, para dejar a un lado lo esencial de la cuestión, como si fuese algo que no corre prisa, y dedicarse a cualquier aspecto secundario. [...] En sus días más penosos podía escribir lo siguiente: “Pensemos como quiera que pensemos sobre la vivisección de los niños pobres, está fuera de toda duda que la influencia del Vaticano se halla en plena decadencia”. Conquistó su apodo gracias a un párrafo cuya paternidad se le atribuía sobre el atentado del que fue víctima el presidente de los Estados Unidos, herido en Nueva Orleans por el disparo de un loco. Este párrafo decía así: “El presidente pasó buena noche y su estado ha mejorado notablemente. No obstante, el asesino no es un alemán como se creyó primeramente”. Este misterioso “no obstante” mantuvo perplejos durante horas a los lectores empeñados en entenderlo, hasta que perdiendo el juicio sintieron también ganas de emprenderla a tiros con alguien.
Fragmento de La taberna errante, de G. K. Chesterton (Acuarela Libros, 2004. Traducción de T. González Cobos y J. E. Rodríguez Cañas, con la colaboración de I. Harris y J. Gleave; publicada bajo licencia copyleft)
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En breve trataré de publicar un comentario sobre este gran libro del genial Chesterton.
Soy más de pueblo que un arado. Capítulo 7: Un funeral de muerte

Querido urbanita almendrón:
Tú vives en una sociedad deshumanizada, en la que las viejas tradiciones han quedado desterradas. Una sociedad higiénica al máximo, que trata de alejarse de la vida, como quien trata de huir de un jabalí rabioso. ¡Ah, ignorante de la vida! En los pueblos seguimos pegados a la vida, y por eso seguimos celebrando los entierros como Dios manda, sin tanatorios y todas esas cosas modernas.
En los pueblos la mayoría de los velatorios son en la casa del difunto. Generalmente el difunto es un yayo muy yayo, así que queda poco margen para los dramatismos innecesarios. Pero hay que pasar por casa del muerto, a dar el pésame y todo eso de hacer compañía a la familia. La escena suele ser la misma siempre. La caja en el patio, que se vea pero que no moleste. Si tienes ganas de emociones fuertes puedes pedir que te abrán el ataúd, pero vamos, para lo que vas a ver... En la calle se quedan los hombres a fumar y comentar la jugada. Que si no se hablaban con el hermano, que si con aquel riñó por un tema de tierras, pero que buena gente era, tú... Otro tipo de conversación es la que lleva a la chanza y a la risa, que será por la situación, suele ser la que predomina. Cuando aparece algún allegado, se cambia el tono y se vuelve al “no somos nadie”, “todo el mundo lo apreciaba”, etc. Y unos cuantos “te acompaño en el sentimiento”. En la primera planta de la casa, en el salón, están las mujeres enlutadas. De un vistazo se distingue las que son de la familia de las que no. En las de la familia hay cara de cansancio. El resto de mujeres también comentan la jugada, pero con más disimulo –y mala virgen- que los hombres.
Dependiendo de lo “fresco” que esté el fiambre, el entierro es por la mañana o por la tarde. Por la tarde da más pereza, porque suele ser a la hora de la siesta. Al muerto le da igual. Minutos antes de que llegue el cura, hay un debate familiar sobre dos puntos harto importantes.
-Punto uno. Si la caja del muerto se lleva a hombros: quién la lleva y en que posición. Porque el sobrino podía quererlo mucho, pero sus primos miden 1,80, y él sólo 1,60, y ya me dirás como queda eso. Si al final el sobrino se empeña en llevar la caja, ésta va dando saltitos, que parece que llevan al abuelo de fiesta. Si la caja va en coche, se debate quien acompaña al conductor.
-Punto dos. Las coronas y centros de flores. Aquí, antes del debate sobre su transporte, hay polémica sobre la cantidad. Si hay muchas coronas: “Mira cuanto querían al yayo, que le han mandado todas estas. Ahora, no sé que haremos con tantas, que es que la gente se pasa tres pueblos...”. Si hay pocas: “Fíjate que miserables son, que ni mandar una triste corona. Pues el yayo bien que les ayudó siempre que pudo... Y su prima no ha mandado, la muy....”.
Tras analizar la cantidad y la procedencia de las flores, hay que determinar quién las lleva y en qué orden van en el cortejo fúnebre hasta la Iglesia. Esto ya es de diplomacia fina. “Primero la de los hermanos, ¿no? Y que la lleven las sobrinas”, dice un primo. ”No me jodas, que con su hermano Juan no se hablaba”, dice otro. “¿Pero en esta corona entran todos los hermanos o sólo con los que se hablaba?”. El debate concluye cuando se oye llegar al cura: “A tomar por culo, las lleváis como os salga de los..., que a él le va a dar igual”, dice un hijo señalando a la caja.
Llega el cura. Como los críos ya no quieren ser monaguillos, el que hace de monaguillo suele tener cincuenta años, y queda un poco, ejem, curioso de ver. El cura echa la bendición y, aú, a la Iglesia. Si la casa esta cerca de la Iglesia, todo sin problemas. Como esté un poco lejos y lleven el ataúd a hombros... Prepárate para momentos de tensión. Al final el sobrino bajito se empeña en llevan la caja. El sobrino bajito, a mitad de camino, empieza a sudar. Otro sobrino se queda en la reserva por si el bajito pide el cambio, pero el bajito es orgulloso y aguanta como un campeón. En realidad los que aguantan son el resto de sobrinos que llevan la caja, que también empiezan a sudar y a acordarse de los muertos más frescos del primo bajito, incluido el que tienen encima.
En la Iglesia, el cura no tiene prisa y va repasando la vida y glorias del difunto –que tampoco tiene prisa- durante la misa. En realidad, lo que hace el cura es usar un discurso tipo que tiene para los funerales, en el que deja un espacio en blanco para poner el nombre del finado de turno. Si el yayo no te tocaba muy de cerca, lo suyo es esperar al final de la misa fuera de la Iglesia. Uno se queda de guardia en la puerta y avisa al resto de cuando llega el final de la misa, para entrar con el tiempo justo a dar el pésame. Gracias a los móviles, ahora también se puede avisar a los que se están en el bar a través de un sms.
Acabado el show, queda el camino al cementerio. Como ya has dado el pésame, esto es opcional, porque lo importante era quedar bien. Pero vale la pena acercarte a ver el último acto de la obra. Además, puedes aprovechar para “visitar” a los “conocidos”, aunque no se levantarán para saludarte... Lo bonito es quedarte en el cementerio a ver como el albañil cierra el nicho, con un cigarro en la boca, mientras jura en hebreo porque el cemento no se agarra a la lápida. RIP.
Tan cansina y tan azul
Días de asueto y de apolillamiento. Días de leer prensa, como un burgués de todo a cien. Últimamente leo La Vanguardia. No tanto por convicción como por cansancio de “El diario global en español”, antes El País sin tilde. Le ha sentado mal la acentuación a El País.
Ya con perspectiva , creo que las cabezas pensantes de El País cometieron un error de bulto. Se supone que un diario en papel ya no puede competir con Internet a la hora de ofrecer noticias. Es más, los propios diarios se han hecho el harakiri al fomentar sus ediciones digitales; un harakiri por otro lado inevitable. Un diario en papel tiene ahora que ofrecer cosas distintas: noticias impregnadas de una justa pátina de interpretación; opinión plural-no es utópico, ahí está La Vanguardia-; y –aunque parezca un asunto menor- comodidad para su lectura.
¿Y qué hizo la maravillosa tilde azul? Desplazó “Opinión” a más allá de la mitad del diario, justo detrás de “Economía”, esa sección que marca nuestras vidas pero que nos importa un pimiento y nunca leemos. Resultado: el lector llega a “Opinión” cansado, harto de noticias igual de espesas que antes, y además se encuentra unos peñazos mortales por demás previsibles. Es cierto que las noticias se intercalan con columnas de análisis, pero en muchos casos igualmente previsibles. Lo más sorpresivo que ha hecho El País en los últimos tiempos es intentar derribar el mito del Ché, y salió bien escaldado...
Bueno, como gran agudeza está copiar “La Tercera” de ABC en una página que se llama –¡ole!- “La Cuarta”, y que aparece nada menos que en la página número ¡31! También fue bastante innovador designar como personaje del año a Juan Carlos de Borbón. Un intento más sutil de originalidad ha sido copiar “La Contra” de La Vanguardia, con una última página en que se hace un amago de entrevista invitando a almorzar a un personaje de interés. Les va a salir caro el invento, porque los personajes de interés suelen almorzar con vino Enate del Somontano... Fuera de ironías gruesas, sigo leyendo El País muchos días, porque “el que tuvo, retuvo”.
Algunos de mis amigos, hastiados de El País, se han pasado a Público. Yo tengo alma de burgués catalán y me compro La Vanguardia. Hace ya tiempo que hablé de las bondades del diario del conde de Godó. El pasado sábado, onomástica de su majestad Juan Carlos, La Vanguardia dio otra muestra de su buen hacer. Al Rey le dedicó cuatro páginas. Todo bien y nada mal, pero tratado correctamente y con amenidad, con un espacio ínfimo en la portada y sin rastro en opinión. Y lo mejor estaba en “Internacional”. Obama gana el caucus de Iowa y pronuncia un discurso formidable. ¿Y qué hacen en La Vanguardia? Pues traducen el discurso y lo ofrecen íntegro a los lectores, y te encuentras que es realmente memorable:
“La esperanza, la esperanza es lo que me ha conducido hasta aquí, con un padre de Kenia y una madre de Kansas y una historia que sólo podría ocurrir en los Estados Unidos de América. La esperanza es el cimiento de este país, la creencia de que nuestro destino no será escrito para nosotros, sino por nosotros; por todos los hombres y mujeres que no se conforman con el mundo tal como es, sino que tienen el valor de rehacerlo tal como debería ser”
Esto sí es una americanada y no lo de Gran Scala...
(Tampoco es que La Vanguardia se salga de su surco editorial. El domingo dedicó un editorial a Juan Carlos. También salía el Rey en la portada del Magazine, que incluyó unos artículos un poco, un poco... flojos. Para compensar, dedicó su buen espacio al libro recopilatorio de la agencia Magnum)
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Después de unos cuantos artículos de los que Dani califica como “pajas mentales”, he decidido hablar de algo pegado a la tierra. Lo que no acabo de columbrar es si cuando aviento mis fans se quedan con la paja o con el grano...
Quelqu’un m’a dit
Se conoce que ahora cuando llamas al palacio del Eliseo te sale de tono de espera el Quelqu’un m’a dit de Carla Bruni. El pequeño Nicolás, qué gran tipo. Hace un tiempo leí que con Mitterrand se fue el último “presidente monarca” de Francia... ¡Ay, que desencaminados iban! El pequeño Nicolás, gallardo como todos los pequeños, quiere ser el “presidente emperador”, porque a él eso de rey se le queda corto. Un buen emperador tiene que tener mano dura, y les pone deberes a sus ministros, y si no cumplen los echa... Un buen emperador tiene que tener líos de faldas, y si hace falta con una modelo de izquierdas. ¿Cómo se iba a resistir Nicolás a lucir su conquista en Eurodisney y en Egipto? Mitterrand tuvo sus líos, incluso una hija secreta, pero los complejos de la izquierda le llevaron a mantenerlo todo oculto hasta su muerte. El pequeño Nicolás no tiene complejo alguno, no hay más que verlo de galán cautivador de mitos (políticos) de la izquierda.
Algunos en España quieren tener un presidente como Nicolás Sarkozy. Mmm, no sé si será posible, porque aquí nos falta glamour... Y al pequeño Nicolás lo que le falta es vergüenza.
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Se acercan malos tiempos para Belver de Cinca: La Elvireta se jubila en junio. Llevo tiempo insistiéndole para que se jubile a los 70, pero dice que con los periódicos está perdiendo dinero. En verdad, es un drama que cierre la libreria de un pueblo. Pero más dramático es perder un centro de debate municipal, regional, nacional e internacional. Porque La Elvireta, más que librera, es polemista.
Antes
Alguien me recomendó unas cuantas películas para estas Navidades. Entre ellas estaba Olvídate de mí . A mi no me gustó en exceso, pero me dejó cierto poso, como el café del Mercadona. ¿Qué pasaría si borraras a alguien de tu vida? ¿No son acaso las personas que nos rodean parte de nosotros mismos? ¿Antes de ti yo era yo o no era yo? Jorge Drexler escribió sobre esto…
La taberna errante

-¿Te acuerdas de la taberna Cabeza de Moro, en Plumsea, junto al mar?
-La conozco –asintió el tabernero-. Mi tía estaba allí cuando ahorcaron a aquella mujer; es un sitio muy agradable.
G. K. Cherterton, La taberna errante, 1914.
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¿Son las tabernas la base de la cultura occidental? Puede que no sean toda su base, pero para G. K. Chersterton (1874-1936) son el símbolo de la cultura occidental o, cuanto menos, de la inglesa. Esto es lo que plantea en su novela La taberna errante, de 1914. Chesterton fue un escritor conservador, pero desde hace unos años es la izquierda la que lo está recuperando. Quizás sea porque Chesterton era a fin de cuentas conservador de lo razonable y defensor del sentido común del pueblo.
El argumento de La taberna errante es tan delirante que podría ser cierto. Turquía ha ganado la guerra y es la nueva potencia mundial. En Gran Bretaña, sus dirigentes caen bajo la influencia del mundo oriental y toman como guía espiritual a un predicador otomano defensor de la abstinencia y el vegetarianismo. La primera consecuencia: se prohíbe la venta de alcohol en todos los establecimientos que no tengan letrero. Por supuesto, antes han sido retirados todos los letreros de las tabernas.
¿Todos? No. Un capitán irlandés y un tabernero inglés comienzan su peculiar cruzada contra la nueva normativa. Con un letrero móvil, un barril de ron y un queso, se lanzan por la campiña inglesa a crear el caos, instalando su taberna allí donde más moleste a las autoridades. El capitán Dalroy y el fiel Hump, trasuntos de Quijote y Sancho –recordar que Chesterton admiraba la obra de Cervantes-, se erigen no sólo en paladines del bebeque, sino de la cultura popular inglesa. Ironía pura, pues al capitán Dalroy lo echaron de la Armada británica por feniano.
Es curioso leer este libro ahora que estamos en tiempos de “alianzas de civilizaciones”, porque aquí parece haber una guerra declarada al misticismo oriental. Pero en realidad Chesterton se ríe, y con él el lector, de unos dirigentes papanatas y de una burguesía que sólo acepta prohibir lo que la une al pueblo. Chesterton no hace más que defender la sociabilidad y lanzar una advertencia: lo que parece un pequeño recorte de libertades puede acabar siendo la puerta hacia la opresión.
G. K. Chesterton, La taberna errante, Acuarela Libros , Madrid, 2004. Está colgada aquí .
SOS tan fashion
En septiembre aseguré que la salida en España de “Logo”, el nuevo disco de Kevin Johansen+The Nada, era inminente. Estamos ya en el 2008 y seguimos sin ver por estas latitudes la nueva obra del genial Johansen. Kevin Johansen es un músico de lo más ecléctico en cuanto a estilos, y riéndose de sí mismo, llama a su nuevo e inclasificable álbum “Logo”. Les dejo con su nuevo single:
¡Por cierto! Quizás el rap sea el único estilo que no toca, pero aquí aparece vestido de rapero y de country man... ¡y la canción tiene toques electrónicos! Él es asín.
La importancia del pleno empleo

El parado Paulino. Fuente: lavanguardia.es
El PP atacaba estos días al Gobierno socialista por la subida del paro. ¡Ay, qué razón lleva la oposición! El paro es el problema más grave de España. Si en España hubiera pleno empleo, no pasaría lo que pasa. El Comité Olímpico Español (COE) convocó un concurso para poner letra al himno nacional (de España, se entiende). ¿Había necesidad? Ninguna, porque lo único que puede acabar pasando es que en los partidos de la selección de fútbol los jugadores no se sepan la nueva letra y hagan la pena internacional. Pero el COE, alentado por sectores montaraces, siguió erre que erre.
No se podía esperar nada bueno. Ayer ABC publicó la letra , filtrada por un miembro del jurado del concurso. ¿Quién ha ganado el concurso de la letra? Un parado de Alcobendas, Paulino Cubero, de 52 años. Ante la filtración, el COE no tuvo más remedio que hacer una rueda de prensa de emergencia. Hoy viene la crónica en La Vanguardia , firmada por Pedro Vallín. Entrecomillo algunas frases:
-“El esperpento valleinclanesco planeó ayer por la sala de prensa del Comité Olímpico Español”.
-“La desolación expresada ayer por Alejandro Blanco [Presidente del COE] […] confería al acto un tono extrañamente a caballo entre lo incómodo y lo berlanguiano, que se decantó finalmente cuando el letrista manchego, natural de Granátula de Calatrava (Ciudad Real) –“la misma tierra del general Espartero”, informó él mismo a los presentes-, tomó la batuta de la comparecencia”.
-“[Paulino Cubero] relató que le ‘sorprendió la llamada de Alejandro (Blanco) cuando estaba comprando en el Continente; porque los parados compramos ofertas”.
-“Artur Mas (CiU) reaccionó con un sonoro ‘¡que Dios nos coja confesados’. Pintan bastos”.
Lo dicho. Por el bien de todos, espero que España alcance algún día el pleno empleo.
Un pepino psicodélico

Me recuerdan que este blog es evaluable, y que no estaría mal una actualización diaria. A mí esto me ha hecho recordar que soy una persona de temas muy limitados y de talento aún más limitado, y que me va a resultar difícil actualizar a diario. Es lo que tienen mis limitaciones, que lo mismo me impiden actualizar a diario que bailar claque en la cima del Everest. Pero bueno, como tengo que actualizar, actualizo y punto pelota.
El lunes fuimos y vinimos a Barcelona. Verla la vimos poco, sólo el pepino psicodélico que tienen ahí en medio plantado. Nos dieron de almorzar pan con tomate y jamón, pero para eso no hay que ir a Barcelona, con ir al Baix Cinca es más que suficiente. Vimos el mar, pero como soy de secano ni lo desafíe ni nada. Eso se lo dejo a la chica misteriosa.
Fue un viaje de aperitivo, como un pepinillo que abre el apetito. Y con hambre me quedé. Espero que ens vegem aviat.
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Traté de hacer fotos en Barcelona, pero en todas sale alguien reconocible. Es política editorial de este blog no publicar tales fotos (el editor siempre fue un raro), así que es como si no hubiera hecho nada. Publico una en la que sale un tipo borroso.
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Hace poco alguien me sugirió pasear a orillas del Ebro .
La leyenda del chino ludópata

Hace poco mi hermano me contó una leyenda urbana que corre por Belver. Según cuenta la gente, un chino entra en el Bar Musical La Bruja de vez en cuando. Que un chino entre en un bar en Belver ya es noticia, pero aún es más sorprendente su comportamiento. El chino pide siempre un botellín de agua y paga con cinco euros. Después se va hacia la máquina tragaperras y observa la ruleta de las frutas con su mirada inquietante. En realidad es su mirada normal, pero como es chino inquieta.
El chino, que debe de ser máster en probabilidad, hace un rápido cálculo mental. Sí a la vista de los melones, las peras y cerezas su calculadora humana le dan pocas posibilidades de sacar el premio, el chino se va como vino, dejando a los parroquianos cariacontecidos. Pero como vea que puede ganar la bolsa… El espectáculo está servido. Primero el chino mete en la máquina el cambio de los cinco euros, como el que no quiere la cosa. Después mete un billetazo y empieza a darle a las teclas como si tocara un piano. Venga darle hasta que saca la bolsa. Y el chino se va con un montón de monedas de euro.
El otro día estaba con mi hermano tomando un café en un bar enfrente de la Ibercaja Central, cuando entró un chino. A mi no me extrañó, pero mi hermano se emocionó cuando le vio pedir un botellín de agua. “¡Es el chino mítico!” me susurró. Yo no le hice mucho caso hasta que vi al chino dirigirse a la tragaperras. El chino la miró inquietantemente, pero no la vio “caliente” y se fue. Yo me quedé de pasta de moniato, mientras mi hermano decía “¡Era él, era él!”. El camarero vio nuestra sorpresa y nos vino a explicar una leyenda… La leyenda del chino ludópata.
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En verdad, Gallardón se va a retirar. Asín son las cosas. Cuenta una leyenda de mi pueblo que una vez se encontraron dos carros en una de sus estrechas calles. Como los conductores no tenían entonces normas de circulación, no se sabía quien tenía preferencia de paso. El problema se solucionó por la vía genital: “¿Quién pasa primero? ", preguntó uno de ellos. "¡El que más cojones tenga!", respondió el otro. Algo así ha pasado en el Partido Popular. Nada como el buen rollo para afrontar unas elecciones…
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El parado que escribió la letra del himno se prometía una vida plácida, pero va a tener que seguir viviendo del paro, porque el COE ha retirado su letra. Paulino Cubero ha declarado: "Espero ver detrás de mí en la cola del INEM a los grandes compositores que perdieron con mi letra". Vale la pena escuchar el audio aquí .
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En la imagen se puede ver una publicidad del Bar Musical La Bruja. Me comprometí con su dueño, Fermín, a colgarla aquí como desagravio por un post en el que aparecía una foto suya sin su autorización.
San Antonio Bendito
Mi compañero de piso me pregunta qué cenar. Conoce la repuesta de antemano: tortilla y pan con tomate. Cena de yayos. Él hace el pan y yo la tortilla, en coordinación total. Nos ponemos a cenar y suena el timbre.
-¿Esperas a alguien? -me dice mi compañero con el jamón a medio trayecto hacia su boca-.
-No, pero podría ser la Araceli -respondo con un trozo de fuet entre las muelas-.
-¡Siiiií!– nos llega desde el otro lado de la puerta .
La Araceli es de mi pueblo y vive en el piso de arriba. Podríamos decir que nuestro bloque es el “pequeño Belver” de Zaragoza. Me levanto y abro la puerta. La Araceli entra como un vendaval.
-¡Viva San Antonio! –exclama mientras entra- Hoy es San Antonio, patrón de la calle San Antonio de Belver. No podía dejar de venir a gritarlo. Ya que estoy me fumo un cigarrillo si no os va mal.
No nos va mal. Se fuma el cigarrillo. Se levanta y vuelve a gritar “¡Viva San Antonio!”. Y se va como vino.
Leonor Watling enseña las popes

Este fin de semana, abrimos las ventanas y las polillas se fueron. Se aburrieron de no verme aburrido. No acabo de saber si esto es bueno o malo.
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El resultado de tanto ajetreo ha sido que hoy me he despertado bastante tarde. Aún así, y para mi sorpresa, cuando he bajado al kiosco quedaba El País, con Ciudadano Kane de regalo.
Venía en El País una encuesta sobre intención de voto: “El PSOE saca casi 8 puntos de ventaja al PP” . Vale. Miro en La Vanguardia: “El PP sigue recortando distancias y se pone a sólo dos puntos del PSOE” . Vale. Por eso algunos desconfían de las encuestas.
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Hablando de enigmas irresolubles, el viernes fuimos a ver Los crímenes de Oxford, de Álex De La Iglesia. Salen Leonor Watling y Frodo, formando una pareja bastante inverosímil. Leonor Watling enseña las popes. Pero no me gustó (sólo) por eso. Si bien resulta una película algo fría, consigue mostrar al espectador todas las claves para solucionar el misterio. Otra cosa es que el espectador sepa hacerlo antes de que llegue el final.
Coincido con el crítico del ABC .
##La imagen es de http://heraldo.hoycinema.com ##Bodegón posmodernista

La auténtica chica del flequillo me dice que prefiere la leche Pascual a la del Mercadona. Yo le digo que también, pero que la Hacendado no está mal, y que al precio que se han puesto las cosas no es plan ir de finos.
El terror de las nenas

Agudeza visual: busque en la foto de los premiados a los terroristas de nenas. Fuente: aragonmusical.com
El lunes fuimos a la IX Gala de los Premios de la Música Aragonesa . Fue un éxito. No podía ser de otra manera, teniendo en cuenta que la organizaba el colectivo Aragón Musical, al que pertenece Sergio Falces , ese gran genio y mejor tipo.
La gala estuvo muy bien y la fiesta posterior también, aunque volver a casa de madrugada no es bueno para el resto de la semana. El vino sacó mi vena más sociológica, y me dediqué a observar a los músicos aragoneses. Entre ellos predominaba un tipo social: el terror de las nenas. El terror de las nenas está enamorado de sí mismo, y cree que por eso enamora a las nenas.
El terrorista nenil se caracteriza por su imagen guays –cool diría él-. Lleva flequillo que le tapa un ojo, que algún día cuando cruce la calle se lo llevará un coche por delante si le viene por el lado del “parche”. También lleva barba de tres días, nunca de más. Se supone que eso es sinónimo de rebeldía, porque el tío pasa de lo que le dice su mamá y no se afeita. Que rebelde el tío. También lleva chaqueta retro y camiseta rara debajo. Sin chaqueta el terrorista nenil no es nadie, pierde todo. Seguramente es una chaqueta igual que lleva su abuelo para ir al bar de los yayos los domingos, pero a él le parece lo más.
Pero no todo es apariencia en el terror de las nenas. Tiene su personalidad y su corazoncito. Él se cree un tipo interesante, pero en verdad es un idiota. Tiene menos personalidad que un caracol. Y es igual de baboso. Su corazón tiene un solo ocupante: él mismo, para que ir más lejos.
De todos modos el terror de las nenas lanza una mirada y deja a las chicas a sus pies. Creo que igual me dejo flequillo o algo. Porque lo de ser un idiota exige mucho esfuerzo y no me compensa.
Todo se transforma
Servicios mínimos -otra idea del genial primo Chic- antes del puente de San Valero. Me voy al pueblo, espero volver con fuerzas y algún post. Pásenlo moderadamente bien
El puente más largo
Por razones que no vienen al caso, el puente de San Valero se me ha hecho muy largo. Normalmente regreso al pueblo con ganas de descansar y desconectar de la insana ciudad, pero esta vez mis pulmones han añorado la contaminación. Las polillas que huyeron de mi piso de Zaragoza se han instalado en mi habitación de casa, como una maldición bíblica. Me dejé el alcanfor en Zaragoza, así que no ha habido nada que hacer.
Por razones que tampoco vienen al caso, he reflexionado sobre este blog. He descubierto que esto lo lee más gente de la que pienso, y debería cuidar un poco más lo que cuento. Pero una cosa es lo que debería hacer y otra es lo que termino haciendo…
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La prensa, hija mía –respondió Bright-, es el perro guardián de la civilización, pero sucede que susodicho can, y este hecho es inevitable, está permanentemente rabioso. Es muy fácil hablar de ponerle un bozal; lo único que se puede hacer es hostigarle.
Henry James, Los periódicos, 1903
Los reyes de este año se portaron muy bien y me trajeron una novelita de Henry James titulada Los periódicos. A pesar de su brevedad, la agitación de estos días me ha impedido terminarla hasta ahora. Henry James no es fácil de leer, pero ha valido la pena el esfuerzo para ver a sus dos jóvenes protagonistas tratando de hacerse un hueco en el mundo de la prensa. No es muy optimista sobre el papel de los periodistas, a los que presenta como perros de presa, pero bueno, como hay amor todo es más dulce… Salvo si eres un proyecto de periodista, claro.
Una nueva incorporación a mis raras recomendaciones literarias.
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¡Gran despiste el mío! Olvide advertirles sobre la película Expiación. No se fíen de los Globos de Oro, este film es un truño pastelero de mucho cuidado.
El señor de la niebla
En el Bajo Cinca no debemos de pagar la contribución, porque el sol no asoma ni de casualidad. Todos los días que he pasado ahí este invierno, niebla. Desde que amanecía hasta por la noche, sin escampar siquiera al mediodía. Niebla. La Araceli dice que Belver sin niebla no es Belver, pero oyes, no se ve un copón.
Este fin de semana pasado no fue una excepción. Mi abuela ni salía de casa que hacía una niebla “qué es un horror, qué no se ve nada, hijo mío no te asomes de la puerta de casa”. Yo salí poco, sólo a buscar la prensa a La Elvireta, y a polemizar un rato. Pero una mañana entró un señor en mi habitación y me despertó. Era un señor con un abrigo polar y un gorro que le ocultaba la cara. “Venga, va, date prisa”, me dijo. Yo soy de despertar pausado, así que a mi ritmo me fui vistiendo, y después fui a la cocina a desayunar. El señor me esperaba escuchando la radio.
El señor me llevó con él a regar unos melocotoneros recién plantados; ahora los árboles no pasan sed, pero hay que regarlos igualmente. El señor me indicó mi cometido: “Sacas el agua del regador con los cubos, que yo iré regando los árboles”. Normalmente esta operación se hace con el atomizador, pero como eran pocos árboles no valía la pena engancharlo al tractor. Así que a regar a pulso, como los valientes.
Yo iba sacando los cubos de agua y el señor aparecía de entre la niebla para llevárselos. Era como un espíritu, surgiendo de repente de la bruma y desapareciendo con los cubos. Y de vez en cuando me daba alguna consigna vital: “Estudiaa”; “Y cuando acabes busca trabajooo”; “Algo tendrás en Zaragoza que no vienes a casaaaaaa”. Las últimas sílabas se perdían en la niebla.
Cuando acabó el trabajo, el señor de la niebla me ayudó a salir del regador. Se sacó el gorro y descubrí que era mi padre. Ya me parecía.
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¿No tienen bastante merdero los italianos en casa que ahora dan mal a Europa? Leído en El País: "Gianfranco Fini apuesta por José María Aznar como futuro presidente de la UE ".


