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La taberna errante

La taberna errante

-¿Te acuerdas de la taberna Cabeza de Moro, en Plumsea, junto al mar?

-La conozco –asintió el tabernero-. Mi tía estaba allí cuando ahorcaron a aquella mujer; es un sitio muy agradable.

G. K. Cherterton, La taberna errante, 1914.

                    ***

    ¿Son las tabernas la base de la cultura occidental? Puede que no sean toda su base, pero para G. K. Chersterton (1874-1936) son el símbolo de la cultura occidental o, cuanto menos, de la inglesa. Esto es lo que plantea en su novela La taberna errante, de 1914. Chesterton fue un escritor conservador, pero desde hace unos años es la izquierda la que lo está recuperando. Quizás sea porque Chesterton era a fin de cuentas conservador de lo razonable y defensor del sentido común del pueblo.

    El argumento de La taberna errante es tan delirante que podría ser cierto. Turquía ha ganado la guerra y es la nueva potencia mundial. En Gran Bretaña, sus dirigentes caen bajo la influencia del mundo oriental y toman como guía espiritual a un predicador otomano defensor de la abstinencia y el vegetarianismo. La primera consecuencia: se prohíbe la venta de alcohol en todos los establecimientos que no tengan letrero. Por supuesto, antes han sido retirados todos los letreros de las tabernas.

    ¿Todos? No. Un capitán irlandés y un tabernero inglés comienzan su peculiar cruzada contra la nueva normativa. Con un letrero móvil, un barril de ron y un queso, se lanzan por la campiña inglesa a crear el caos, instalando su taberna allí donde más moleste a las autoridades. El capitán Dalroy y el fiel Hump, trasuntos de Quijote y Sancho –recordar que Chesterton admiraba la obra de Cervantes-, se erigen no sólo en paladines del bebeque, sino de la cultura popular inglesa. Ironía pura, pues al capitán Dalroy lo echaron de la Armada británica por feniano.

    Es curioso leer este libro ahora que estamos en tiempos de “alianzas de civilizaciones”, porque aquí parece haber una guerra declarada al misticismo oriental. Pero en realidad Chesterton se ríe, y con él el lector, de unos dirigentes papanatas y de una burguesía que sólo acepta prohibir lo que la une al pueblo. Chesterton no hace más que defender la sociabilidad y lanzar una advertencia: lo que parece un pequeño recorte de libertades puede acabar siendo la puerta hacia la opresión.

 

G. K. Chesterton, La taberna errante, Acuarela Libros , Madrid, 2004. Está colgada aquí .

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4 comentarios

Lonia -

!buen final!Le felicito señor canalis. Lo de que un turco domine el mundo me suena... IMPOSIBLLLLEEEEE MALACATONES EN ESPAÑAAAAAAA, SOLO FRUTA TURCA... LOS VASCOS SON TURCOS Y ESTAMBUL LA MAYOR MEGALOPOLO DE LA EUROPA

maria ar -

Alianza de civilizaciones, todos juntos around the world!!!
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oscar -

Lo cogí en la biblioteca de Doctor Cerrada. Ya lo he devuelto, así que ahí lo hallarás. Ahora voy a emprender la autobiografía de Chesterton...

Chic -

Apuntado en la lista de tareas pendientes, detrás de Camino de San Josemaria.

¿lo has leído por internet o me lo puedes pasar en el entrañable formato libro?
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