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Tomateras en la ventana (III)

Tomateras en la ventana (III)

Esto nunca podrá ser un blog serio...

Tomateras en la ventana (II)

Tomateras en la ventana (II)

Soy de Belver...

Por estos lares zaragozanos, corre la broma de que cuando me presentan a alguien, lo primero que digo, antes de decir mi nombre, es que soy de Belver. Porque Belver tiene esas cosas que le dan encanto... Como esto que hay en el foro de la web:

-Hola belverinos:
Falta muy poco para la fiesta y me gustaría que me informaseis sobre que dias seran las fiestas y que grupos para la gente joven van a venir.
Hasta pronto y gracias. VERANEANTE.

-Aquí se le suele dar emoción al asunto y el programa de fiestas se reparte por las viviendas tres o cuatro días antes del inicio.
Como preguntas para grupos para la gente joven, casi te puedo asegurar que no vendrán ni ska-p, ni el canto del loco, ni tokyo hotel, ni bisbal, que la fecha no les viene bien. Dicen que melendi igual pasa un momento la víspera, que anda corto de material. RESIDENTE

-Pues será una suerte que no venga ninguno de esos grupos que mencionas, una verdadera suerte. Invitado

Dudas de ética bloguera

     Acabo de desayunar y me asalta una duda. ¿Limpio el baño o actualizo el blog? En el primer caso, es una actividad que redunda en beneficio mío. En el segundo, puede que redunde en la insatisfacción del lector veraniego, que prefiere ir a la piscina que leer las chorradas de servidor.

     En el fondo soy un puñetero, así que actualizo. Estas reflexiones no ocurrirían si no leyera en el baño –precisamente- los artículos de Javier Cercas y Juan Manuel de Prada.

                                                           ***

     Voy entendiendo cada vez más en que consiste ser un buen periodista: básicamente, es escribir de algo de lo que no tienes ni idea sin que se note. Además, hay que tener un buen montón de ética y sentir el peso de la responsabilidad sobre tus costillas.

                                                           ***

     ¡Pero qué carajo! Chesterton reflexionó mucho antes que yo y es más gracioso:

“En general, creo que mi éxito se debe (como dicen los millonarios) a haber escuchado los mejores consejos de los mejores periodistas, responsables, a su vez, de los mayores éxitos periodísticos, y luego, a haberme ido y haber hecho justamente lo contrario”

                                   G. K. Chesterton, Autobiografía, Acantilado, 2003.

 

     Y con esto doy por concluida la fase chestertoniana de mi blog.

La historieta de Enrique Forner

La historia de un amante de los tebeos, por servidor, en Heraldo.

                                            ***

Actualización: Me olvidé antes de dar las gracias a Malavida y a la familia Vidal por dejarme contar esta historieta.

 

Tomateras en la ventana



Dicen las malas lenguas (y las buenas también, qué carajo) que Travis compuso su canción “Flowers in the window” tras una noche de borrachera en España. Parece ser que al día siguiente uno de los miembros del grupo se levantó algo indispuesto y no halló mejor lugar donde echar la papilla que la ventana del hotel.
Ya saben ustedes que soy un buen chico. Las únicas flores que hay en mi ventana son unas tomateras “cherry” que ya empiezan a dar sus frutos. Ahora he puesto pimientos y para darle un poco más de alegría a la terraza he sembrado pensamientos. Este fin de semana regreso a la patria, a ver si también traigo pensamientos para el blog.
***
No dejen de leer la prensa.

La yogurtera

La yogurtera

 

El viernes de la semana pasada puse leche a calentar en el microondas. Soy un poco yayo y antes de dormir necesito mi vaso de leche. El sábado me desperté y me fui a entrevistar a la madre de Miguel Bosé, que es una señora muy simpática que cree en los ángeles. Volví al piso a comer y me fui de nuevo al trabajo. A la salida, ya de noche, cené en un chino, así que no bebí leche cuando llegué y me fui directo a la cama. El domingo por la mañana quise desayunar una taza de leche y abrí el microondas para calentarla. Ahí estaba el vaso de leche del viernes.

Lo miré. Me miró. Lo cogí e intenté vaciarlo en el fregadero, pero descubrí que aquello ya no era un vaso de leche. Tenía la consistencia de un yogurt, olía a yogurt. Era un yogurt. Miles de lactobacilos me saludaban desde aquello que una vez fue leche de la marca Auchan, que no es que sea muy buena pero es mejor que la de la marca de “el dedo para arriba”.

Una vez más, la naturaleza me sorprendió. Lo que yo creía que era un microondas (eso me dijo mi casero cuando lo trajo) era una yogurtera.

                                                           ***

Estoy muy entretenido con mis cosas en Heraldo, pero más lo estoy con la Autobiografía de Chesterton. No porque sea genial, que lo es, sino porque es de la biblioteca pública y alguien tuvo la deferencia de llenar los márgenes con sus comentarios personales (a lápiz, eso sí). Así, cuando Chesterton confiesa: “Yo mismo era casi totalmente pagano y panteísta”, el anónimo comentarista dice: “Yo también”. A mi me dan ganas de replicar a estos apuntes con frases como: “A mi qué cojones me importa lo que seas tú”.

La moraleja, jóvenes, es que no escribáis ni pintéis en libros de la biblioteca.

                                                         ***

Por si alguien lo dudaba: acabé tirando el yogurt a la basura.

Trabajo serio

Sigue mi verano chestertoniano:

Ojalá no tuviéramos que malgastar, en frivolidades como conferencias y literatura, el tiempo que podríamos haber dedicado al trabajo serio, sólido y constructivo como recortar figuras de cartón y pegar encima lentejuelas.

                                  G. K. Chesterton, Autobiografía, El Acantilado, 2003.

La felicidad

Berenjenas rellenas de atún

Ingredientes:


1 berenjena grande
media cebolla
pimiento verde
1 lata de atún
tomate frito
queso rallado
queso en lonchas

 

Elaboración:

Lavar y cortar la berenjena en dos mitades,meter la berenjena en el microondas 4 m hasta que este blanda; echar la cebolla en la sarten con aceite, luego el pimiento y la pulpa de la berenjena después de separarla de la piel; cuando este hecho, añadir el atún,el tomate y dejar hacer, echar todo en la piel de la berenjena, espolvorear el queso y poner el queso en lonchas y todo al horno durante 20 minutos.

Fuente: karlosnet.com

 

Como dos gotas de agua...

Como dos gotas de agua...

 

- Yo he estudiado en la San Jorge.

- ¡Ah! ¿Conoces a Chic?

- Sí, es un chico muy majo...

- Es que es mi primo.

- ¡Sí, sí, os parecéis mucho!

- Sobre todo porque somos primos terceros o cuartos...

- Los dos lleváis barba y gafas... Tampoco lo conozco tanto...

                                                     ***

Hace días que no sé nada del primo Chic, pero en la Universidad San Jorge todos se conocen (más o menos)

 

Si eres becario...

¡Alegría de vivir!

Duermo con un gordo

Duermo con un gordo

    Estos dos primeros días de prácticas me he ocupado de las páginas de programación de Heraldo. Evidentemente, la primera consecuencia lógica ha sido que llevo dos días sin ver la tele…

                                                           ***

    Por las noches, a pesar del calor, duermo con un gordo. Sería mejor dormir con una bella joven, pero en su defecto me acuesto con Gilbert. Me refiero, claro está, a Gilbert Keith Chesterton, del que estoy leyendo con admiración El Club de los Incomprendidos, mientras su Autobiografía me espera –de nuevo, a ver si ahora la acabo- en la mesilla.

                                                           ***

    Ha nacido una nueva estrella del rock: Esperanza Aguirre.

                                                           ***

                                          ¡Buen trabajo, Cuartero!

 

El acento aragonés

- Ójcar, se nota mazo por tu acento que erej aragonéj.

- ¡Mejor que ser de Madrid, có!

                                                     ***

 Las prácticas en Heraldo empiezan en Galeria. Concretamente, en Comunicación. Más concretamente, haciendo lo de TV.

El periodista incomprendido

Las verdades de G. K. Chesterton sobre el periodismo.

-         Usted nos ha arrancado nuestras historias, y lo ha hecho procediendo con perfecta corrección. ¿Quiere usted decir realmente que si las publicase tendría que aparentar que sólo lo había podido lograr de manera descortés?

-         Lo creo así –contestó el señor Piñón moviendo gravemente la cabeza-. Si publicase su historia tendría que decir que derribé la puerta de la clínica del doctor Judson en el momento que estaba vendando a un individuo con el cuello cortado, y que no le dejé terminar hasta que me contó la historia de su vida. Tendría que decir que el señor Nadoway  iba a reunirse con su madre moribunda cuando yo asalté su automóvil y conseguí su opinión acerca del capital versus trabajo. Estaría obligado a escalar la casa del tercer caballero o hacer descarrilar el tren del cuarto, o hacer algo para demostrar a mi director que tengo dinamismo de reportero. Sin duda, no es necesario hacer eso realmente, y la mayor parte de las cosas pueden hacerse por medios decentes y hablando a las personas en términos adecuados. O, más bien –y de nuevo retuvo una sonrisa-, dejándoles hablar a ustedes.

-         ¿Cree usted –preguntó el hombre grande pensativamente- qué esa clase de sensacionalismo impresiona realmente al público?

-         No lo creo –dijo el periodista-. Más bien creo que no le impresionaría. Pero impresiona al director, y en eso es en lo que tengo que pensar.

 

G. K. Chesterton, El Club de los Incomprendidos, Valdemar, 2005.

 

 

 

 

…y el fútbol acabó con la crisis y nunca más se supo.

…y el fútbol acabó con la crisis y nunca más se supo.

       Mientras Luis Aragonés daba instrucciones para lanzar los penaltis, Manuel Fraga acababa de leer el último libro de Rouco Varela. Mientras Villa miraba a Buffon, Mariano Rajoy se descuidaba y parte de su barba se chamuscaba con la ceniza del puro. Mientras Grosso empataba, Juan Costa se preguntaba quién le mandaba meterse en líos.  Mientras Cazorla henchía el corazón de la afición, Gallardón estaba leyendo “Vida y destino”, con un cuartero de Schubert de fondo. Mientras Casillas paraba el disparo de De Rossi, De Cospedal acostaba a su hijo. Mientras Senna hacía los deberes, Javier Arenas volvía a encenderle el puro a Mariano. Mientras Camoranessi trataba de no hundir a Italia, Pedro J. buscaba en la memoria del móvil el teléfono de Rajoy. Mientras Güiza pensaba por donde colar el balón, Esperanza Aguirre bebía güisqui en el bar del palacio de congresos de Valencia. Mientras Di Natale comprobaba por qué Casillas gana las ligas del Madrid, Acebes se sorbía los mocos de los principios del PP. Y cuando Fabregas rompió el maleficio, Aznar comprendió qué significaba aquello de “matar al padre”. Después se metió en Internet a ver la cotización de las acciones de News Corporation.

                                                           ***

        A la espera de la llamada de Heraldo, paso estos días en Belver disfrutando de la “beca del melocotón”. Para esta beca no se necesita ningún requisito, da lo mismo aprobar el curso que suspenderlo; los jóvenes podemos disfrutar en verano de unas vacaciones en armonía rural recolectando alegremente fruta.

       Por cierto que estos días como becario han renovado mi vocabulario rural, que aquí dejo a la libre interpretación del almedronado:

-         “No ha trabajado ni en su vida ni en bajada”

-         “… y ya está el burro en las coles”

-         “Se quedó encantado como una liebre”

***

       Como una liebre me quedé en la Expo, ante tanto que ver y hacer. Pero tener una acreditación trae también inconvenientes. Los yayos no distinguen entre los colores de las tarjetas, y ya van unos cuantos que me preguntan dónde está determinado pabellón y dónde están los restaurantes.

***

      Por el bien de Heraldo, que no se jubile nunca la Elvireta. ¡Su venganza puede ser terrible! También por el bien de los encuentros que propicia su garito, donde el otro día me encontré a mosén Isidro, que me hizo esta advertencia: “Los periodistas sois cómo los psicólogos, no se os puede contar nada. Cuando hablas con un periodista, sólo escucha al acecho de la noticia”.

Fuente foto: lavanguardia.es

 

Transposición en el tren

    El máster concluyó entre canapés, tal cómo comenzó. Bueno, en verdad los canapés de la clausura fueron algo mejores que las croquetas de Filosofía y Letras. Pero qué encanto tenían aquellas las croquetas…

                                                                    ***

    Tras la fiesta, regreso a Belver. Y vuelta con el tren regional a Zaragoza. En un vagón escaso de viajeros, leía entretenido las últimas páginas de “El Club de los Suicidas”, de R. L Stevenson. Levanté la vista un momento y tuve un pensamiento para Stevenson, al que muchos conocen sólo por “La isla de tesoro”, y del que pocos han leído la maravillosamente divertida Aventuras de un cadáver”.

    Con esas reflexiones gafapastas me quedé un poco transpuesto de mi alma, con la cabeza dando botes contra la ventana del vagón. El estrepitoso ruido de la lluvia golpeando el techo me despertó, justo antes de entrar en los túneles que conducen a la estación de Delicias. Esa mañana habían inaugurado la red de cercanías de Zaragoza, y el trayecto subterráneo se vio algo alargado.

    Así, durante más de diez minutos, el tren recorrió el freático de la ciudad, e incluso puede que el trifásico. Aún no recuperado de la transposición, mi mente imaginó que cuando saliera a la superficie, un mundo de flores y primavera me recibiría. Pero no, encontré la fría estación con sus obras pre-Expo. Y la lluvia caía con tanta fuerza que, recuperada mi alma para este mundo, maldije aquella fiesta del agua en la tierra.

                                                                        ***

    Por la tarde escampó y fuimos a buscar la acreditación de prensa para la Expo. Los sábados, si las prácticas en Heraldo lo permiten, tenemos una cita en la radio autonómica desde el pabellón de Aragón.

¿Compra Chuck Norris en el Mercadona?

¿Compra Chuck Norris en el Mercadona?

- Hijo mío… ¿Por qué ocultas tu hermoso y juvenil rostro con esa horrenda barba?

- Madre, no me diga eso. Llevo barba en homenaje a mi gran maestro vital…

- ¿Te refieres, hijo mío, a Chuck Norris?

- No, madre. Estoy hablado de Sergio Falces.

                                                                 ***

    La realidad me alcanza con la edad, igual que la piedra lanzada por el pastor alcanza a la liebre que recorre el monte. Hasta el domingo, vivía en la ilusión de que el dueño del Mercadona era un filántropo que alimentaba a los menesterosos. Pensaba que el señor Juan Hacendado –no podía tener otro nombre- había inventado sus productos para que los humildes disfrutáramos de una razonable relación entre calidad y precio. Así, muy veladamente, le iba haciendo publicidad en este blog, sin ningún ánimo más allá del de homenajear al señor Hacendado.

    La realidad vino a buscarme en forma de suplemento económico de La Vanguardia. La crisis económica ha llegado al consumo y las ventas de los grandes almacenes han caído un 10% en lo que va de año. Pero las cadenas de alimentación no lo notan tanto. El presidente de Mercadona, el caritativo señor Juan Roig –ese es su nombre-, aseguraba: “Nosotros pensamos incrementar nuestra facturación este año respecto al anterior. La gente tiene que seguir comiendo y la cesta de la compra es lo último que se toca”. Su empresa facturó 13.986 millones de euros en 2007.

    ¡Qué decepción! Ese hombre al que yo admiraba no es más que un malvado capitalista. Las lágrimas recorren mi piloso rostro mientras bebo café Hacendado.

                                                                                    ***

                                                            ¿Quién carajo es Juan Costa?

                                                                                   ***

                                                                     All you need is blog


La comedia de moda

Si quieres escuchar la sintonía de la comedia española de moda, pincha aquí. Creo que la produce El Mundo Televisión en colaboración con Libertad Digital...

Una chica rara

Una chica rara

-¿Qué me harás si me voy contigo? –le preguntó ella con ojos golosos.

- Te llevaré a mi habitación para leerte Así habló Zaratustra, del filósofo, poeta y filólogo clásico alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche. Después te disertaré sobre el concepto de nihilismo mientras suena de fondo El anillo del nibelungo, de Richard Wagner – le dijo él.

Después de esto, ella nunca le volvió a contestar un sms, y ni siquiera le devolvía las llamadas perdidas. Era una chica rara.

                                                                            ***

                                                                ¡Ay, qué te caes!

La increíble historia de la gallina y Luís Alegre

La increíble historia de la gallina y Luís Alegre

    Una gallina se cruzó en nuestro camino la pasada tarde. Atravesando el Paseo de la Independencia, más en pie de guerra que hace 200 años, nos topamos con un señor que llevaba una gallina entre los brazos. La gallina debió de darse cuenta que yo era de pueblo, porque al pasar por nuestro lado me saludo con un “cococooo”. El señor que la llevaba no era Paco Martínez Soria redivivo, contrariamente a lo que pudiera pensarse.

    El caso es que íbamos camino del Teatro Principal, en cuyo vestíbulo se presentaba "El asesino de la Expo", la última novela del ex concejal Luís García Nieto. Aunque Cuartero quería tomar asiento desde un principio, yo me resistía porque veía a mucho yayo por allí ansioso de silla. Los yayos son animales de costumbres y acuden a estos actos con tres objetivos: silla, canapés y vino español (no por este orden). Soy demasiado cobarde para enfrentarme a una manada de yayos, así que mientras se sentaban me fui a hacer fotos del escritor.

    Cuando regresé junto a Cuartero, me la encontré sentada y guardándome sitio a su lado. Es una temeraria. Pero lo que no sabía Cuartero es que con aquella osadía dejaba de pie a dos de los pesos pesados de Zaragoza. Domingo Buesa, concejal del PP cuya envergadura le hace pesado en sentido literal, se quedó apoyado en una columna a nuestras espaldas. En su cara se veía un rictus de reflexión sobre si apoyar a Mariano Rajoy o no. También podía ser que le doliera un juanete.

    Un poco más allá se apoyaba sobre la planta de sus pies Luís Alegre, el gurú del cine español. Luís Alegre es amigo de todo el artisteo, por lo que tenemos una teoría según la cual si te pones una careta con su rostro puedes entrevistar a quién te salga de la punta del haba. Nos sabía mal que estuviera de pie, pero ni Cuartero ni yo hicimos amago de cederle el sitio. Si hubiera sido un yayo…

    Casi al final de su intervención, García Nieto aseguró que su próximo libro se titulará “Anoche me llovió un gato”. El escritor dijo que lo iba a titular así porque paseando por la calle Santiago le cayó un gato encima. A nosotros nos cayó un palomo al salir de una cafetería y no se nos ocurre escribir un post…