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Billy y el sueco que me engañó

Billy y el sueco que me engañó

    Prefería a Frärke. Un nombre con diéresis da mucho prestigio. Además, Frärke era mucho más funcional y apropiada. Sin embargo, me decanté por Billy. Más pequeñita, menos pesada y mucho más bonita.


    Había ido a Zaragoza en busca del cierzo perdido, como un Proust cualquiera, pero acabe cargando con Billy por toda la ciudad. La mierda de la estantería Billy, para que dar rodeos, de ese invento maligno que es Ikea. Me pasé la tarde del sábado en ese maldito mundo paralelo, en el que uno tiene sensación de que la gente que se sienta en los sofás vive allí. Algo preocupante, porque había unas monjas con los pies colgando sentadas en la sección de butacas.


   Cuartero cogió un lápiz de Ikea y, aú, en busca de estantería. Apuntamos tres, tres, en la hojita de comandas, pero ni una, ni dos ni tres de las marcadas nos llevamos de allí. Porque lo que se planteaba como una cómoda estructura en la que depositar mis libros, al llegar al almacén de autoservicio era una caja que pesaba 20 kilos y medía casi dos metros, que me tenía que arrastrar hasta Huesca. Así que, nos la jugamos, y cogí a Billy, que no sabía como era, pero pesaba sólo 13 kilos, y para Huesqueta, mon amour. Además compramos unas fiambreras de oferta, aún no sé para qué.


   Al llegar a la capital altoaragonesa, he abierto el paquete, he sacado las piezas, y he seguido las instrucciones del señor Ikea, un sueco que debe ser ingeniero o algo peor. El caso es que las instrucciones son para tontos… Y he montado la estantería al revés. Mañana la acabo de montar, o la tiro por la ventana.


                                                      ***
Adivinen que le he preguntado a Anna en función de su respuesta:


     “Seguro que es muy divertido pero siento decirte que no me han enseñado a hacer eso. Lo que sí sé hacer es contestar a preguntas relacionadas con IKEA”.
    “No puedo hacer nada de eso contigo, pero tal vez puedas aprovechar nuestras ofertas de los miércoles en la sección de dormitorios de IKEA para complementar esta necesidad”.
    “Lo siento; no te puedo ayudar en esos temas tan íntimos. ¿Quieres preguntarme algo de IKEA?”.


                                                    ***
    ¿Qué opinará Collin Powell de mi estantería? Obama debería invadir Suecia a ritmo de Wagner...

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1 comentario

chic -

El Ikea es un lugar extraño. Por arriba es moderno y luego, por abajo, una tienda de chinos enorme.


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